St. John's College

Cambridge, Inglaterra

Nyhavn

Copenhague, Dinamarca

Río Nidelva desde Bakke Bru

Trondheim, Noruega

Templo romano

Évora, Portugal

Piazza della Signoria

Florencia, Italia

Castillo de Eilean Donan

Dornie, Escocia

Río Duero

Oporto, Portugal

Molinos

Alkmaar, Países Bajos

Fiordo de Lyse

Preikestolen, Noruega

viernes, 14 de septiembre de 2012

Un paseo por Oporto

Durante el primer fin de semana aquí, aproveché para salir por la ciudad para ir conociéndola un poco. Fui hasta el centro comercial Dolce Vita, donde hay un Continente (qué recuerdos...), ya que quería tenerlo localizado y conocer un sitio grande donde poder hacer la compra con un poco de variedad. Es un paseo considerable y cuesta arriba, pero al final me acerqué dando un paseo por la mañana desde donde tengo el apartamento, previo desayuno de café más bollo por 1.20€ en una cafetería que me pillaba de camino. El centro comercial está justo al lado del Estádio do Dragão, donde juega el equipo de fútbol más importante de la ciudad, el Porto F.C. El centro comercial por otra parte es bastante nuevo y tiene una gran fuente en el centro, aparte de un suelo cristalino (aunque opaco) que no me gustó nada atravesar... Un centro comercial muy nuevo al lado de un estadio también en gran estado, a unos 200 metros de casas que se caen a trozos. Contrastes de Oporto.

Estadio do Dragão

En el centro comercial

Aparte de la expedición para saber dónde comprar, el centro fue la zona que más recorrí. El mejor punto para empezar en el centro es la parada de metro de São Bento. Está justo al lado de la catedral, la estación de tren de mismo nombre, el puente de Luís I a un paso, y la Ribeira al lado también. De la catedral ya os hablaré en otra entrada futura, puesto que también la vi el fin de semana y tengo fotos para dedicarle un post entero, pero quería compartir alguna foto de la estación de São Bento, que tiene en su recibidor grandes murales hechos con azulejos. Bien merece una visita.

Edificios por la zona de São Bento, al lado de la catedral

Desde el mirador de la catedral

Estación de São Bento

Dibujos con azulejos en el interior de la estación

De la catedral ya me dirigí hacia la Ribeira, la zona más conocida de Oporto, situada como su nombre indica a la orilla del río, el Duero. Toda la zona está llena de bares, cafeterías y restaurantes, y aquí los precios son considerablemente más altos que en otras zonas de la ciudad. Se nota que es una zona turística, aunque a pesar de todo merece la pena tomarse algo por aquí, al menos de vez en cuando. De camino a la Ribeira uno se puede encontrar también con el Palacio da Bolsa, que me han recomendado ver por dentro (cosa que haré próximamente), y la iglesia de San Francisco (Igreja de São Francisco), que también vi el fin de semana. De esta no tengo fotos, ya que no se podían sacar dentro, pero es una visita recomendable (la entrada son 3€), especialmente si tenéis interés en visitar sus catacumbas. El interior de esta iglesia es mucho más llamativo que el de la catedral, es de estilo barroco y es impresionante cómo tienen recargados todos los rincones.

Palacio de la Bolsa y la iglesia de San Francisco

Y eso es todo por hoy, ¡dentro de poco más!

lunes, 10 de septiembre de 2012

Oporto, primeras impresiones

Hola a todos, como algunos ya sabréis por Twitter, me he venido a vivir a Oporto tres meses por motivos de trabajo. Con las vacaciones y preparar el viaje, el ritmo del blog había decaído bastante, pero espero retomarlo a partir de ahora. Y por supuesto, las entradas sobre Portugal ganarán protagonismo, aunque no me olvidaré de todo lo que queda pendiente, que es mucho.

Oporto es la segunda ciudad de Portugal por habitantes, después de Lisboa. Curiosamente, la ciudad cuenta con unos 240000 habitantes, pero si se cuenta el área metropolitana, llega hasta aproximadamente dos millones. Esto quiere decir que el centro de la ciudad, el Oporto clásico, es "relativamente manejable", pero si se cuenta todo lo demás tenemos un terreno bastante grande.

Oporto y Vilanova de Gaia en la otra orilla del Duero

Catedral y calles principales del centro

Llegué el viernes en avión, y de las primeras cosas que te encuentras en el aeropuerto es gente dando mapas gratis de la ciudad, que incluye también el mapa de metro. Muy, muy útil y de agradecer, así que pillad uno si venís a ver la ciudad. La forma más barata de llegar a la ciudad desde el aeropuerto es el metro. Este está en la misma estación, bien indicado, y el viaje no os costará más de 2€. Como vivo en una de los barrios de las afueras, el viaje prácticamente duró unos 40 minutos, pero me dejó en la puerta de casa a un precio inmejorable.

Este fin de semana lo he aprovechado para ir conociendo un poco la ciudad, callejear por el centro, mirar dónde hay supermercados para hacer la compra, probar la gastronomía portuguesa... Ya a partir de mañana toca trabajar, así que  tendré que aprovechar las tardes y los fines de semana para ir conociendo poco a poco la ciudad y sus alrededores, pero ya en estos escasos dos días y medio puedo hacerme una idea de cómo es. Y de momento lo que he visto me gusta. Oporto está impregnada de ese aire nostálgico tan presente en Portugal, aunque en muchas ocasiones se pasa de lo nostálgico y añejo a lo deteriorado y abandonado, y de esto hay mucho también en Oporto. Tiene grandes contrastes, tan pronto hay centros comerciales tremendamente modernos con la última moda, un metro muy nuevo y en muy buen estado, a la vez que una cantidad impresionante de edificios se caen a pedazos o están abandonados y tapiados. Especialmente en el centro.

Metro sobre el Puente de Luis I

Calles empinadas por todo el centro de la ciudad...

Vista del centro con la Torre dos Clégicos al fondo

Para moverse por la ciudad lo mejor en mi opinión es el metro. Me parece muy útil y recomendable, ya que tiene estaciones en las zonas más importantes, aunque sorprende la falta de diversidad en las líneas. Hay un tramo bastante extenso que cruza la ciudad de oeste a este compartido por 5 líneas, y muchas otras zonas donde no hay estación. Imagino que donde no hay es porque no interesa, pero me extraña ver 5 líneas diferentes recorriendo casi toda la ciudad y diferenciándose únicamente en sus extremos. En cualquier caso y salvo que queráis cruzar la ciudad de punta a punta, generalmente solo gastaréis 1.15€ por trayecto, el equivalente a cruzar por dos zonas. Mientras más crucéis, más caro es el billete. Para montar en metro hay que comprar una tarjeta, que se va recargando y validando cada vez que se use. También hay disponibles opciones por días y pases mensuales, de los que tendré que conseguir uno.

En otro orden de cosas, se nota también que Oporto es una ciudad muy turística (principalmente de españoles). Así, aunque por lo general es una ciudad barata fuera del centro, y uno se puede tomar un café por 0.60€, una caña por 1€, desayunar por 1.20€, comer el plato del día con bebida por 5-6€ en fin de semana..., si vais a la Ribeira os encontraréis como todo se duplica o incluso algo más. En cualquier caso, sigue siendo más barato por lo general que las zonas turísticas españolas, aunque también he visto restaurantes de precios elevados. En definitiva, que saber buscar importa mucho si queréis ahorrar unos euros. Hoy he comido justo al lado de la Ribeira por menos de 9€ (plato más bebida, postre y café), y esto mismo me hubiera costado seguramente el doble un par de calles más abajo, en la zona más turística.

En la Ribeira, en la orilla del Duero

Vista de la zona histórica de Oporto, desde lo alto del puente de Luis I

Y sobre el idioma, no he hablado nada de inglés, ni ha hecho falta. La verdad es que se me hace raro hablar en inglés con los portugueses, y hasta la fecha nos hemos entendido de maravilla hablando ellos en portugués y yo en español o con algún retazo de portuñol.

Por hoy eso es todo, ¡ya iré comentando más cosas!

jueves, 16 de agosto de 2012

Ruta por la Vera: Garganta la Olla

Además de Cáceres y Trujillo, la ruta por Extremadura la completamos visitando la comarca de la Vera, al norte de Cáceres. Está situada en la frontera con Castilla y León, separada de esta por la Sierra de Gredos, por lo que se encuentra en una región más o menos montañosa. Aunque la visitamos a principios de mayo, todavía quedaban restos de nieve en las cimas de las montañas de la zona,  y de hecho nevó a una altitud ligeramente superior a la que nosotros nos encontrábamos.

Teniendo la base de operaciones en Cuacos de Yuste, lugar conocido por ser donde el emperador Carlos I decidió pasar sus últimos días y de cuyo monasterio os hablaré en la siguiente entrada, el primer pueblo que visitamos fue Garganta la Olla. Este cuenta con poco más de 1000 habitantes y se encuentra a unos 13 kilómetros de Cuacos de Yuste, dejando a mitad de camino el monasterio. Los orígenes de los asentamientos en esta zona se remontan a los pueblos íberos, llegando a existir un par de monasterios en época visigoda, aunque ahora están derruidos y solo queda un pintoresco pueblecito en las faldas de la montaña.

Vista general de Garganta la Olla

Plaza principal del pueblo

Más casas del pueblo

Eso sí, el enclave es fantástico, ya que por esta región aparecen numerosas gargantas producidas por el río Tiétar. La que nosotros visitamos fue la Garganta Mayor, un poco antes de llegar al centro del pueblo, junto a un puente. Se puede dar un pequeño paseo por los alrededores de la garganta, y estoy seguro que posiblemente haya varias rutas que partan del pueblo para ver el resto de ellas, ya que hay varias en la zona, pero ese día teníamos que visitar muchos sitios más, así que nos contentamos con disfrutar de la parte más cercana al puente, en la que se puede ver una pequeña cascada y piedras erosionadas. A pesar de que había pasado algunas vacaciones en las Hurdes, el Jerte o el valle del Ambroz, no había estado todavía por la Vera. Posiblemente esta región cuente con menos fama que las anteriores, fundamentalmente las dos primeras, pero se puede disfrutar de buenos paisajes llenos de montes y ríos, y temperaturas muy agradables; y por supuesto, al ser una zona menos agobiada por el turismo se puede ir más tranquilo a todos sitios.

Garganta Mayor



Paisaje de la Vera

Puente viejo en las cercanías

Curiosamente, esta región de la Vera es rica en cuentos y leyendas mitológicas, entre las que destaca la de la Serrana de la Vera, una mujer que tras cancelarse su matrimonio se fue al monte a vivir y mataba a los hombres con los que se acostaba. Cuenta con su propia estatua en un mirador desde donde se aprecia todo el pueblo (la primera foto está sacada desde ahí). Si os gusta pasear por los montes y disfrutar de rutas para visitar gargantas, puentes medievales y pueblos pintorescos, es un buen destino, y además es de un acceso relativamente sencillo para lo que suelen ser este tipo de pueblos perdidos en los montes. Y además, tomar algo en una cafetería os resultará sorprendentemente barato.

La Serrana de la Vera, vigilando el pueblo

jueves, 19 de julio de 2012

Pisa

En mayo realicé un pequeño viaje a Italia, donde visité un par de ciudades en la Toscana. Aunque me encantaría realizar un viaje diferente por esta región, en esta ocasión visité dos de las ciudades más grandes de la zona: Pisa y Florencia. Dejaré el otro viaje, más centrado en visitar los pueblos característicos de esta región italiana, para una futura visita. La primera ciudad en la que estuve y donde me alojaba fue Pisa. Cuenta actualmente con casi 90 mil habitantes, y tuvo una gran importancia durante los siglos X al XIV, como potencial naval. Posteriormente pasó a ser controlada por Florencia, lo que según me dijeron explica el pique entre las dos ciudades, aunque parece que Pisa mantiene una rivalidad con el resto de ciudades importantes de la zona, como Livorno o Genova.


Edificios a la orilla del río Arno

Callejeando por el centro de Pisa

Lo más destacable es la Piazza dei Miracoli, que aloja el conjunto de la torre con la catedral y el baptisterio, y que sin duda es lo más llamativo de esta ciudad. La catedral comenzó a construirse en el siglo XI, y por fuera es bastante bonita, muy diferente a las catedrales castellanas a las que estaba acostumbrado, y con ciertas reminiscencias islámicas. Al parecer el interior merece la pena también, pero no pude visitarlo por falta de tiempo. Como curiosidad, la catedral también está inclinada, aunque no tanto como la torre. 

Y es que la torre de Pisa es la verdadera estrella de la ciudad; y lo saben, por eso cobran 15€ por subir (17€ con reserva), lo que me parece muy caro, por lo que me contenté con verla desde el suelo. Es el campanario de la catedral, y se comenzó a construir a finales del siglo XII, comenzando a inclinarse por un problema con los cimientos al poco tiempo. Intentaron compensar la inclinación, hecho que se puede apreciar en los distintos pisos de la torre, dándole una forma curva, y fue reabierta recientemente tras realizar un trabajo de mantenimiento para impedir que se siga inclinando. 

En la plaza también se puede ver el baptisterio, el más grande de Italia y que terminó de construirse en el siglo XIV, y el camposanto, terminado en el siglo XV y que alberga unas 600 lápidas, así como varios sarcófagos de época romana. Pasear por la plaza es gratuito (¡menos mal!), pero para entrar al resto de monumentos hay que pagar, pudiendo comprar entradas combinadas para varios monumentos. Desgraciadamente, no tuve tiempo para entrar a ninguno de los monumentos que me interesaban, me tuve que contentar con verlos por fuera, y esto por lo menos es básico si visitáis Pisa.

Catedral de Pisa

Catedral y baptisterio, con la torre al fondo

La torre inclinada de Pisa

Al pie de la torre

Hora punta en la Piazza dei Miracoli

Panorámica general

También es remarcable la Piazza dei Cavalieri, antiguo centro político de la ciudad y que alberga algunos edificios bastante bonitos, como el Palazzo della Carovana, que ahora acoge a la Scuola Normale Superiore, o la iglesia de Santo Stefano dei Cavalieri, construida para los caballeros de la orden de san Esteban, fundada en el siglo XVI por los Medici para combatir a los sarracenos en el Mediterráneo. Por desgracia, la plaza estaba totalmente en obras, así que no invitaba mucho a disfrutar de su conjunto, pero sí que pude apreciar la belleza de estos edificios.

El palacio y la iglesia (al lado a la derecha) en la Piazza dei Cavalieri

Un rincón de Pisa

Terrazas y casas en el centro

El resto no es especialmente destacable, aunque no obstante el centro es bastante pintoresco, con sus casas pintadas de distintos colores, las terrazas con gente tomando algo y las colas para disfrutar de un refrescante helado. Esto último os lo recomiendo sin dudar, si encontráis una buena heladería (que reconoceréis por el tamaño de la cola), parad un rato y disfrutad de un buen helado, y si además el día está caluroso, tanto mejor. Pisa es una ciudad bastante acogedora para dar un paseo, sentarse y tomar un café o un helado, o salir a cenar algo (impresionantes las cartas de tres páginas de pizzas...), si uno aguanta la oleada de vendedores ambulantes que acosa cansinamente a la gente. Si queréis visitar la ciudad, creo que un día es el tiempo justo para verla, se puede disfrutar de la Piazza dei Miracoli, la Piazza dei Cavalieri, ver algún museo si queréis y tomar algo por sus calles. Es por tanto una buena opción para incluir en una ruta, pero no como destino único.

martes, 10 de julio de 2012

Trujillo y la Feria del Queso

Uno de los motivos para realizar la ruta por Extremadura fue visitar Trujillo aprovechando la Feria del Queso que se realiza anualmente en dicha localidad extremeña sobre el mes de mayo. Esta ciudad fue cuna de personajes históricos como Francisco Pizarro, Francisco de Orellana o Diego García de Paredes, y actualmente cuenta con una población que ronda los 10000 habitantes. Sin duda uno de los puntos que más destacan de la ciudad es su castillo, visto desde la autovía que conecta Badajoz (y Lisboa) con Madrid, pero no es el único edificio pintoresco, ya que la Plaza Mayor muestra también un conjunto de palacios medievales bastante bonitos y que bien merecen una visita si estáis por la zona.

Salimos de Cáceres por la mañana y llegamos en un rato a Trujillo, ya que solo las separan 47 kilómetros. Cuando llegamos ya tenían montados los tenderetes de la Feria del Queso en la Plaza Mayor. Este evento es uno de los más importantes del país relacionados con el queso, y había mostradores de diversas queserías provenientes de distintas partes de la península. El sistema funciona mediante tickets, se compran en casetas y se canjean en los stands por tapas de queso o vino, lo que agiliza el proceso al evitar el cambio de dinero. 

A pesar del mal tiempo había mucha gente, y a veces era un pelín agobiante sortear a tantas personas en los stands. La muestra de queso es abrumadora, los hay a centenares y de todos los tipos, imposible probarlos todos. Yo personalmente probé al menos una decena, descubriendo alguno que otro muy rico, y por supuesto otros más pasables, y lo mismo con los vinos. A todos los que os guste el queso, tenéis que probar un año a pasaros por esta feria y dar un paseo por Trujillo. Por supuesto, además de probarlos podéis comprarlos, y a buen precio además en algunas queserías. Por mi parte cayeron un par de quesos de untar portugueses, que estaban bien ricos. 

Llegando a la zona antigua de Trujillo (al fondo)

Feria del Queso en la Plaza Mayor

Otra vista la Plaza Mayor y la Feria del Queso

Desafortunadamente, el tiempo no acompañó en absoluto. Estuvo lloviendo intermitentemente todo el día, y de vez en cuando caía algún chaparrón más considerable, lo que hizo que no pudiéramos disfrutar del todo de un paseo tranquilo por las callejuelas de la ciudad. Aun así, nos dio tiempo a visitar la parte antigua de Trujillo, situada dentro del recinto amurallado, y llegar hasta el castillo. Ahí se puso a llover y tronar y decidimos bajar de nuevo hacia la zona de la Plaza Mayor. Debido al mal tiempo, tampoco había demasiadas ganas de patearse los barrios antiguos, ya que apetecía más irse a una cafetería y tomarse un buen café caliente para entrar en calor. 

A pesar de las pocas fotos que podáis ver aquí, Trujillo tiene mucho más que ofrecer, al menos para pasar una mañana paseando por sus calles y viendo el castillo, o un día si completáis la visita con la Feria del Queso. Merece mucho la pena la Plaza Mayor, detenerse un rato en las fachadas de los palacios que allí hay, y subir al castillo pasando por el antiguo barrio árabe. Quizá no tenga ningún elemento especialmente destacable, pero al igual que en otras ciudad, es el conjunto artístico que forman todas estas casas de piedra, iglesias y callejuelas lo que le confiere su encanto.

De camino a la parte intramuros de Trujillo

Parte antigua de Trujillo

El castillo

Torres en la parte árabe de la zona antigua de Trujillo

Vistas desde el castillo

A nosotros nos esperaba la comarca de La Vera, así que hacia allí nos dirigimos...