St. John's College

Cambridge, Inglaterra

Nyhavn

Copenhague, Dinamarca

Río Nidelva desde Bakke Bru

Trondheim, Noruega

Templo romano

Évora, Portugal

Piazza della Signoria

Florencia, Italia

Castillo de Eilean Donan

Dornie, Escocia

Río Duero

Oporto, Portugal

Molinos

Alkmaar, Países Bajos

Fiordo de Lyse

Preikestolen, Noruega

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martes, 10 de julio de 2012

Trujillo y la Feria del Queso

Uno de los motivos para realizar la ruta por Extremadura fue visitar Trujillo aprovechando la Feria del Queso que se realiza anualmente en dicha localidad extremeña sobre el mes de mayo. Esta ciudad fue cuna de personajes históricos como Francisco Pizarro, Francisco de Orellana o Diego García de Paredes, y actualmente cuenta con una población que ronda los 10000 habitantes. Sin duda uno de los puntos que más destacan de la ciudad es su castillo, visto desde la autovía que conecta Badajoz (y Lisboa) con Madrid, pero no es el único edificio pintoresco, ya que la Plaza Mayor muestra también un conjunto de palacios medievales bastante bonitos y que bien merecen una visita si estáis por la zona.

Salimos de Cáceres por la mañana y llegamos en un rato a Trujillo, ya que solo las separan 47 kilómetros. Cuando llegamos ya tenían montados los tenderetes de la Feria del Queso en la Plaza Mayor. Este evento es uno de los más importantes del país relacionados con el queso, y había mostradores de diversas queserías provenientes de distintas partes de la península. El sistema funciona mediante tickets, se compran en casetas y se canjean en los stands por tapas de queso o vino, lo que agiliza el proceso al evitar el cambio de dinero. 

A pesar del mal tiempo había mucha gente, y a veces era un pelín agobiante sortear a tantas personas en los stands. La muestra de queso es abrumadora, los hay a centenares y de todos los tipos, imposible probarlos todos. Yo personalmente probé al menos una decena, descubriendo alguno que otro muy rico, y por supuesto otros más pasables, y lo mismo con los vinos. A todos los que os guste el queso, tenéis que probar un año a pasaros por esta feria y dar un paseo por Trujillo. Por supuesto, además de probarlos podéis comprarlos, y a buen precio además en algunas queserías. Por mi parte cayeron un par de quesos de untar portugueses, que estaban bien ricos. 

Llegando a la zona antigua de Trujillo (al fondo)

Feria del Queso en la Plaza Mayor

Otra vista la Plaza Mayor y la Feria del Queso

Desafortunadamente, el tiempo no acompañó en absoluto. Estuvo lloviendo intermitentemente todo el día, y de vez en cuando caía algún chaparrón más considerable, lo que hizo que no pudiéramos disfrutar del todo de un paseo tranquilo por las callejuelas de la ciudad. Aun así, nos dio tiempo a visitar la parte antigua de Trujillo, situada dentro del recinto amurallado, y llegar hasta el castillo. Ahí se puso a llover y tronar y decidimos bajar de nuevo hacia la zona de la Plaza Mayor. Debido al mal tiempo, tampoco había demasiadas ganas de patearse los barrios antiguos, ya que apetecía más irse a una cafetería y tomarse un buen café caliente para entrar en calor. 

A pesar de las pocas fotos que podáis ver aquí, Trujillo tiene mucho más que ofrecer, al menos para pasar una mañana paseando por sus calles y viendo el castillo, o un día si completáis la visita con la Feria del Queso. Merece mucho la pena la Plaza Mayor, detenerse un rato en las fachadas de los palacios que allí hay, y subir al castillo pasando por el antiguo barrio árabe. Quizá no tenga ningún elemento especialmente destacable, pero al igual que en otras ciudad, es el conjunto artístico que forman todas estas casas de piedra, iglesias y callejuelas lo que le confiere su encanto.

De camino a la parte intramuros de Trujillo

Parte antigua de Trujillo

El castillo

Torres en la parte árabe de la zona antigua de Trujillo

Vistas desde el castillo

A nosotros nos esperaba la comarca de La Vera, así que hacia allí nos dirigimos...

jueves, 10 de noviembre de 2011

Cafeterias y restaurantes en Trondheim

Como ya he comentado en alguna ocasión, salir a tomar algo por Noruega es caro. No obstante, siguiendo algunas precauciones, uno puede darse un lujo de vez en cuando sin sentir que te ha costado un ojo de la cara.

Personalmente, me encanta tomar café en Bakklandet, el barrio de las típicas casas de madera. Uno se puede encontrar cómodos sofás (con su manta por si las temperaturas son demasiado frías), terrazas con estufas y las omnipresentes mantas, patios interiores y rincones muy coquetos y sencillos. La música no suele estar demasiado alta, por lo que se puede conversar tranquilamente.

Cafetería Antikvariatet, en Bakklandet, Trondheim

Quería comentarios algunas cosas que me han llamado la atención. El café y en general todo es más caro que en España, eso es obvio. Sin embargo, me he encontrado que generalmente, cuando pides un café puedes pedir luego que te lo rellenen. De ese modo, el precio se divide por dos y no resulta mucho más caro que tomarse un par de cafés en España.

Muchísimas cosas están preparadas para que te las sirvas tú mismo. Azúcar, canela, las cucharillas, leche... En otras cafeterías, como por ejemplo en la universidad, te ponen directamente la cafetera y un cuenco al lado, de manera que te echas el café y pagas directamente en el cuenco (para hacer eso necesitas tener la taza de la cafetería). 

Si quieres tomar algo dulce, lo que más se ven son los gofres al estilo noruego, que los preparan al momento. Generalmente los sirven con mermeladas, que también pueden estar en la zona de auto-servicio, para que te eches lo que quieras. Deliciosos.

Sin salir del mismo barrio, hay sitios para comer muy interesantes, generalmente decorados con un estilo rústico, al igual que las cafeterías. Bebiendo agua se consigue reducir el impacto de la cuenta, al igual que no cayendo en los postres (aunque son tentadores y están muy ricos).

Restaurante Baklandet Skydsstation

En el Skydsstation tuve la oportunidad de disfrutar de una fantástica comida noruega aprovechando la visita de unos amigos desde España. El edificio data de finales del siglo XVIII, el trato fue fantástico y atento, y la comida estaba realmente buena. No se puede pedir nada más. La carta, que podéis consultar en la página web, no es muy extensa, pero eso no es un inconveniente si los platos salen tan ricos. En mi caso, la elección fue un salmón al horno que estaba riquísimo. ¡Estando en Noruega hay que probar el salmón!

Salmón al horno con col, espinacas y patatas

Por supuesto, también hay cafeterías y restaurantes de estilo más moderno, pero a mi me atraen más los locales de este tipo, que son en los que he estado.